sábado, 17 de agosto de 2013

Perros y bebés de la misma familia

Tenemos una perra golden retriever que se llama Kira. Fue el "regalo de boda" que nos hicimos a nosotros mismos. Parece mentira que hayan pasado más de seis años desde que llegó a casa una bola de pelo preciosa con dos meses de vida.
Esta foto es del día que llegó a nuestras vidas.
Desde entonces, la hemos criado casi como a una hija, es una más de la familia. Vive dentro de casa siempre, tanto si estamos como si no. De hecho, su cama está en nuestra habitación. Cuando vamos de vacaciones ella también, cuando salimos de casa, siempre que podemos la llevamos con nosotros. 
Cuando me quedé embarazada, evidentemente, pensamos en como repercutiría en ella la llegada de nuestro bebé. Sabíamos que no iba a haber problemas, Kira es la mejor perra del mundo.
Recuerdo cuando empezamos a preparar la habitación del bebé. Cada vez que comprábamos cosas nuevas, ella tenía que olerlo todo. A veces me la encontraba allí, queriendo que le abriera el armario, yo se lo abría y ella olía a placer. 
Kira es una perra bastante mimada literalmente. Recibe mucho cariño no solo de mi marido y mío, también de mi familia y de nuestros amigos. Somos muy perrunos todos. Eso sí, cuando llega alguien a casa es muy demandante y exige toda la atención. Desde siempre eso es lo que ha recibido. Mis padres y mis hermanos saludaban siempre antes a mi perra que a mí.
Por lo tanto, teníamos muy claro que ella tenía que seguir recibiendo el mismo trato. Cosa que un principio fue un pelín difícil. Mi marido y yo no tuvimos problema, el día a día es fácil, pero con los demás fue distinto.
Cuando llegaba mi madre después de dos o tres días sin ver a su nieto, entraba por la puerta e iba directa al príncipe. Y Kira esperaba lo suyo. En estas situaciones, siempre recordábamos al que viniera a casa que no se olvidaran de la perra, que hicieran lo mismo que antes. Al principio era un poco complicado cuando se juntaban más de dos personas, pero después, con el paso de los días la cosa se fue normalizando.
Recuerdo los primeros días después de que mi marido volviera a trabajar. Se me hacía un poco complicado salir a pasear, tenía que esperar a que el peque estuviera tranquilo o dormido y que por supuesto no estuviera mamando para prepararlo todo. Se me hacía todo un mundo. Pero mi perra me miraba con esa cara tan expresiva e inteligente que tiene y me decía "Tranquila, yo te entiendo, puedo esperar". En cuanto tenía la ocasión le daba el paseo más largo que podía.
Con uno de sus juguetes.
Al principio, ella estaba muy pendiente del peque. Se colocaba a los pies de la cunita, cuando paseábamos iba pegada al carrito, siempre estaba cerca de él, cuidándolo. Cuando le parecía venía a olerlo mientras yo le daba el pecho, otras veces yo la llamaba para darle mimos y se lo enseñaba. A veces lo olía y a veces no le interesaba. Después, se relajó un poco, pero nunca se aleja mucho de él, sobretodo cuando estamos fuera de casa.
Sin embargo, lo hace todo de una manera un poco distante. Me explico, su forma de actuar cuando, por ejemplo, están los dos en el suelo, es de extrema cautela. Ella tiene miedo de hacer algo mal, y a pesar de que nosotros actuamos con una confianza absoluta, ella no se suelta del todo con el peque. 
Apenas le ha dado algunos lengüetazos. Cuando él se acerca a tocarla, algunas veces ella simplemente se larga, aunque cada vez menos. Y eso que mi príncipe la trata con mucho cuidado, no es nada agresivo, solo le pellizca un poco el pelo del rabo. Kira es tan buena que ni se inmuta (si no se quita de en medio antes), yo siento que ella lo quiere mucho pero le puede su forma de ser tan cautelosa. 
Mi perra es muy, pero que muy educada, pide permiso para casi todo y es muy sufrida. Cuando por ejemplo, devuelve, mira el cerco que ha dejado, después a mi, y me pide perdón. Pues para todo es igual.
En la playa, descansando en una roca
La actitud de mi hijo hacia ella es de naturalidad absoluta. Hace lo que yo creo que es normal para su edad y el trato que ella le da a él. Gatea al lado suyo como si nada, la toca cada vez que la otra no huye de él y la observa mucho. Ella forma parte de su vida de una manera totalmente natural. Es muy gracioso cuando Kira juega con otros perros o con nosotros, él se suele partir de la risa. Le encanta verla correr y jugar. Tengo ganas de ver como va avanzando su relación, sobretodo por parte de Kira.
Desde el primer momento hemos mantenido a nuestra perra en el mismo lugar que tenía antes de que llegara nuestro hijo y la hemos dejado actuar con él como a ella le parece. Cuando él dormía en nuestra habitación, ella seguía haciéndolo y desde que pasamos al peque a su habitación, ella va turnándose entre nuestra habitación, la del niño y la parte del pasillo que da a las dos habitaciones.
Yo creo que hay que actuar de manera natural, sin forzar nada. Tanto el perro como el bebé tienen que comportarse de la forma en que les apetezca. No son tan distintos, sobretodo de cachorros, ambos son mamíferos, y el perro es un animal doméstico de naturaleza social. No hace falta ni darle a oler pañales (no cuesta nada hacerlo, es por citar un tópico) mientras el niño aún está en el hospital, el perro huele lo que quiere o tiene que oler. Lo importante es no separarlos ni crear una burbuja alrededor del bebé.
Y sobretodo, no olvidarnos de nuestro perro. Al principio es un poco difícil porque todo es nuevo y estás tan centrada en el bebé  que se te olvida hasta ir al baño (juro que a mi me pasaba), pero hay que tener presente que el resto de tu vida sigue estando ahí.
Supongo que habrá personas que no entenderán nuestra forma de ser con nuestra perra, que me exprese de la forma en que lo hago de ella, como si nos comunicáramos. Pero es que es cierto, ella no nos habla con palabras, pero nosotros la entendemos igual que ella nos entiende a nosotros. Los amantes de los animales lo sabemos.

Nota: Por supuesto, que quede claro que estoy hablando de perros que no tienen problemas de conducta y que no son agresivos. Yo no soy etóloga ni experta en conducta canina, no pretendo asesorar a nadie, solo contar mi experiencia.

3 comentarios:

  1. Buenas
    ¡¡¡Tienes una perra preciosa!!! Yo tengo un golden mezcla con labrador de casi dos años y aunque aún no tengo niños, cuando los tenga(espero que pronto) me gustará verlos compartir su infancia con mi perro. Creo que tiene muchísimos beneficios criar a un niño con animales, así me criaron a mi y estoy superagradecida a mis padres por ello.

    Besos

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    1. ¡Hola!
      ¡Gracias! Golden y labrador, ¡qué bonita mezcla!
      La verdad es que es algo maravilloso, mi bebé tiene casi un año, es muy pequeñito pero es precioso ver de la manera tan natural que trata con nuestra perra.
      A mi también me educaron para amar, respetar y convivir a los animales. Si todos criamos a nuestros hijos con estos valores, el mundo del mañana será un poco mejor.
      Gracias por comentar y seguir mi blog, ¡besos!

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  2. Las mascotas,los seres mas importantes para muchas personas que comparten cariño, compañia y felicidad así como ellas brindan sus cualidades a su amo nosotros debemos demostrarles aun más nuestro aprecio,
    nosotros en Colegio canino nos enfocamos sobre todo en el bienestar de los cachorros y adiestramiento mientras sus amigos estan fuera de casa.

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